Cómo multiplicar un pothos

28/09/2016

Pensaba que volvería de vacaciones y encontraría mis plantas medio muertas, ¡pero han aguantado como jabatas! Especialmente el Pothos (Epipremnum aureum), que se ha puesto en modo jungla. Lo cierto es que adoro a esta maravilla botánica: no necesita muchos cuidados, alegra cualquier estancia con sus lianas y lustrosas hojas verdes y, sobre todo, resulta muy fácil de reproducir, lo que se traduce en plantas gratis para tu casa 😉 Además, esta especie vegetal es toda una especialista en filtrar formaldehido y otros compuestos orgánicos, contribuyendo a purificar el aire que respiras. Te hablé sobre esto último AQUÍ. Creo que hoy es el momento perfecto para mostrarte, paso a paso, cómo multiplicar un pothos – también denominado potos o potus. Toma nota:

cómo multiplicar un pothos

Imagen: Organicus

*Corta un tallo de la planta “madre”. La longitud dependerá de la cantidad que quieras reproducir.

cómo multiplicar un pothos

Imagen: Organicus

*Corta el tallo “madre” en trozos, justo por debajo de los nudos (pequeñas protuberancias marrones). Si has cortado una liana con varios nudos, quita las hojas de la base y quédate sólo con las terminales. De cada esqueje obtendrás una planta.

cómo multiplicar un pothos

Imagen: Organicus

Opción A:

*Coloca el esqueje en un pequeño tiesto, de manera que los nudos queden en contacto con la tierra. Te recomiendo que trasplantes 2 o 3  para que la maceta quede más poblada. Yo he utilizado un sustrato apto para plantas de interior, con bolitas de arcilla en la base para el drenaje.

cómo multiplicar un pothos

Imagen: Organicus

Opción B:

*Recicla un recipiente de cristal y llénalo de agua (3/4 partes). Coloca un esqueje y déjalo unos días, hasta que veas como se desarrollan las raíces. Renueva el agua para mantenerla fresca y limpia.

cómo multiplicar un pothos

Imagen: Organicus

*Cuando tenga la raíz formada, es el momento de trasplantarla.

Y ahora toca dejarla en una zona luminosa, pulverizarla y regarla con agua para que siempre esté húmeda (en mi caso cada 5-7 días) y mantener conversaciones profundas con ella todos los días. ¡Crecimiento asegurado!

Biodegradable no significa que lo puedas tirar por el váter

21/09/2016

Últimamente, no paro de leer noticias sobre depuradoras atascadas por el uso de toallitas húmedas. El Ayuntamiento de Badalona, por ejemplo, ha lanzado este verano una campaña que lleva por lema “Stop WC: el váter no es una papelera”, para concienciar a la ciudadanía sobre los problemas que estos objetos de higiene están causando en el alcantarillado público (1, 2). Sólo en la Comunidad de Madrid, se estima que el uso de este producto junto con otros – véase, compresas, preservativos, bastoncitos de orejas, etc.- alcanzó las 27.000 toneladas en 2015 (3). ¿En serio? PARA ALUCINAR.

el Vater no es una papelera

Imagen: Organicus. El dibujo lleva el título del lema de la campaña de Badalona, porque creo que resume a la perfección el mensaje

Aunque la mayoría de toallitas húmedas son biodegradables, necesitan más tiempo que el papel higiénico para descomponerse en su trayecto desde el retrete a la depuradora. Un tiempo que resulta insuficiente para su degradación, quedándose enganchadas en el alcantarillado. Y aquí empieza lo peor: en época de lluvias, son arrastradas en tromba hasta la planta de depuración creando unos atascos tremendos que a menudo paralizan toda la instalación. ¿El resultado? El agua residual puede desbordarse y alcanzar el río, y las toallitas campar a sus anchas por el fondo marino. Ya te imaginas las consecuencias que esto produce en el medio ambiente… un DESASTRE.

el váter no es una papelera

Imagen: Organicus

Ante tal situación, creo que es evidente que el problema de base es doble. En primer lugar, estaría el tema del consumismo innecesario. Por increíble que parezca, en los últimos años ha aumentado considerablemente la demanda de este producto higiénico, destinado inicialmente a los culitos de los bebés. Hoy podemos encontrar toallitas para desmaquillar, para la higiene íntima, para refrescar y un largo etcétera… y yo me pregunto ¿SON REALMENTE NECESARIAS? A modo de ejemplo: ¿podrías pasar con jabón y agua para la higiene íntima? ¿Con un desmaquillante y unos discos fabricados por ti misma? (AQUÍ el tutorial) ¿Con un abanico o pulverizador de agua para el calor? Piensa además en todos los residuos que dejarías de generar (#zerowaste)… Y no voy a juzgarte si la respuesta es NO, pero entonces pasamos al segundo problema: el de la utilización. Si piensas emplearlas, entonces tíralas a la BASURA. Hazle este favor al planeta. Recuerda: 

el váter no es una papelera

Referencias

  1. Cruzada contra las toallitas húmedas en el área metropolitana. La Vanguardia
  1. El váter no es una papelera. Ajuntament de Badalona
  1. Las toallitas húmedas atascan las depuradoras madrileñas. El País 

Mousse exfoliante DIY – HAZLO TÚ

14/09/2016

¡Hola de nuevo! ¿Qué tal las vacaciones de verano? ¡Organicus vuelve a la carga! Más recetas y truquillos eco-friendly listos para ser publicados esta nueva temporada (¡la quinta ya!, que se dice pronto). Hoy te quiero proponer una receta muy en línea con la época del año. Después de días de playa y sol, la piel se merece una buena exfoliación. De hecho, septiembre es el mejor mes para ello; te lo cuenta Cristina aquí. Por eso, hoy te propongo una mousse exfoliante DIY, basada en mi hidratante corporal. Un 2×1 al alcance de todo el mundo:

mousse exfoliante DIY

Imagen: Organicus

Ingredientes

Para 200 gramos de producto:

mousse exfoliante DIY

Imagen: Organicus

Mousse

*140 gramos (g) de manteca de karité

*60 g de aceite de almendras o aceite de coco fraccionado

*1 g de vitamina E (opcional)

*1 g de aceite esencial de lavanda (opcional)

Nota: si añades aceite esencial y vitamina, reduce la cantidad de aceite a 58 g. Como verás, he intentado simplificar al máximo la receta original de mousse hidratante.

Factor exfoliante

*60 g azúcar

En este caso he escogido azúcar, pero puedes sustituirlo por piedra pómez – por ejemplo, si la exfoliante es para pies – sal gorda, sal fina o epsom, así como ralladura de hueso de aceituna. Puedes añadir entre un 30%-100% de la cantidad de mousse final. Esto va al gusto. Piensa en el poder de exfoliación que quieras y la sensibilidad de tu piel. No vayas a poner un 100% de pómez para el cuerpo porque te destrozarás. Si tienes la piel sensible, pienso que lo mejor es azúcar o sal fina.

Paso a paso

*Coloca un recipiente al baño maría y añade la manteca de karité.

mousse exfoliante DIY

Imagen: Organicus

*Cuando la manteca se deshaga, agrega el aceite de almendras o coco.

*Incorpora también los aceites esenciales y la vitamina E, cuando el termómetro esté por debajo de los 40ºC (opcional).

mousse exfoliante DIY

Imagen: Organicus

*Deja que la mezcla se enfríe en la nevera al menos 1 hora, hasta que adquiera una textura semi-sólida.

mousse exfoliante DIY

Imagen: Organicus

*¡Llega el momento de agitar! Utiliza la varilla de montar claras de huevos y bate la mezcla hasta que doble su tamaño y adquiera una textura parecida a la de la nata.

mousse exfoliante DIY

Imagen: Organicus

*En este momento, puedes reservar la mitad del producto y usarlo como hidratante corporal. Deja la otra mitad en el bol para continuar con la receta exfoliante.

mousse exfoliante DIY

Imagen: Organicus

*Añade el azúcar y vuelve a darle a la batidora; hasta que veas que los granos quedan esparcidos homogéneamente.

mousse exfoliante DIY

Imagen: Organicus

*Rellena el envase final y etiquétalo debidamente. Mejor si es de cristal y reciclado.

mousse exfoliante DIY

Imagen: Organicus

Nota: no mezcles el material de cocina que está en contacto con los alimentos para tus recetas de cosmética natural.

Cómo utilizarla

En el baño o ducha, extiende la mousse sobre el cuerpo dando masajes circulares. ¡Aclara con agua y listo!

Por favor, evita que el recipiente con el producto final se empape de agua. Podría contaminarse con hongos o bacterias. Te aconsejo que abras el tarro lejos de la ducha, cojas con la mano la cantidad que necesites y entres en la bañera para exfoliarte (aquí ya no hay problema con el agua).

Si te animas a probar, ¡ya me dirás qué tal! ¡Ah! y si buscas otras exfoliantes caseras, aquí van unas cuantas:

*Exfoliante labial 

*Exfoliante reutilizando los posos de café 

*Exfoliante a base de sal y limón (a modo chupito tequila) 

*Exfoliante a base de aceite de coco y azúcar 

Y otra cosa más antes de despedirme. Si prefieres utilizar exfoliantes comerciales, no importa, pero sobre todo, mira que no contengan estas dichosas bolitas: Esturirafi te explica porqué.