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Cómo hacer un ambientador mikado. DIY (Hazlo tú mismo)

26/11/2014

No es la primera vez que dejo por aquí algún consejo para quitar el mal olor y perfumar nuestro hogar de forma fácil, sencilla y sin gastar mucho dinero. Hoy te traigo otra propuesta, esta vez en forma de ambientador mikado – ya sabes, el que perfuma a base de palillos – que incluso te puede salvar algún que otro regalo de Navidad. Te cuento un poco más. Si quieres utilizar materiales fáciles de conseguir, básicamente existen dos métodos alternativos para hacer este tipo de ambientadores en casa: el primero consiste en mezclar un aceite base, como por ejemplo de almendras, con aceites esenciales. En el segundo método, los aceites esenciales se mezclarían con alcohol. El inconveniente del primero es que aún y utilizando un aceite base ligero, la mezcla es bastante viscosa y las varas no se impregnan del todo bien. Además, al dejar el bote abierto, el aceite base se pone rancio rápidamente y el olor puede resultar incluso desagradable. Con el segundo método, los aceites esenciales se evaporan antes debido al alcohol, pero es mucho más efectivo, por lo que, personalmente me decanto por este.

Ingredientes

ambientador mikado

Imagen: Organicus

Es preferible que el recipiente que elijas sea de cristal y de boca estrecha, porque cuanta más pequeña sea la abertura, más tardará el aroma en evaporarse. Lo ideal es utilizar palos de ratán porque ayudan a dispersar mejor el aroma. Ahora bien, si no tienes puedes sustituirlos por palillos de bambú, es decir, los de hacer pinchos de toda la vida. En cuanto al alcohol, puedes utilizar el de farmacia a 96º. En el ambientador irá disuelto en agua al 70% (etanol). La elección de aceites esenciales va al gusto. Yo he optado por aceite de eucalipto, limón, romero y lavanda.

Instrucciones

*Antes de nada, puedes añadir dentro de la botella del ambientador pieles de limón o naranja, hojas de romero… lo que se te ocurra, pero esto es opcional. También hay quien lo deja vacío y al final añade unas gotas de colorante alimenticio.

*Coloca el recipiente del ambientador en una balanza. En mi caso, el frasco tiene un volumen de unos 200 ml por lo que prepararé 150 gramos de fragancia. Puedes escalar las cantidades según tus necesidades.

*Con la ayuda de un embudo, añade 98 gramos de alcohol de 96º y 37 gramos de agua.

ambientador mikado

Imagen: Organicus

*A continuación añade 15 gramos de aceites esenciales. Yo he utilizado la siguiente combinación: 5 gramos de aceite esencial de romero, 4 gramos de limón, 3 gramos de eucalipto y 3 gramos de lavanda. Cierra el recipiente y mézclalo bien. Al disolverse, los aceites esenciales darán a la mezcla una apariencia turbia.

*Si utilizas palillos de bambú, corta la parte de la punta con unas tijeras e introdúcelos en el interior del recipiente. Cuantos más introduzcas, más perfume notarás.

*Si a lo largo del tiempo ves que se agota la fragancia, da la vuelta a los palitos. Pasado un tiempo tendrás que renovar la mezcla y las varas.

ambientador mikado

Imagen: Organicus

 Y eso es todo. ¡Si te animas a probar ya me cuentas!

¿Qué tienen de malo las fragancias?

22/10/2012
Si miramos en las etiquetas de los cosméticos (cremas, champús, desodorantes, colonias, etc.) es habitual encontrar las palabras fragancias, perfume, aroma, flavor o parfum que sirven para designar un grupo de sustancias destinadas a proporcionar un olor agradable a los productos que utilizamos. Bajo este nombre se esconde un variopinto grupo de ingredientes – entre los que se incluyen desde derivados del petróleo hasta  extractos naturales – que las empresas no están obligadas a declarar en detalle porque suelen estar protegidos como secreto comercial. Por lo tanto, primer argumento en contra de las fragancias: muchos cosméticos contienen ingredientes que no conocemos y en consecuencia, no sabemos si nos pueden afectar. Ahora bien, existe otro grupo de fragancias que están excluidas de esta designación general de “perfume”, dado que al ser alérgenos reconocidos (segundo argumento) sí deben ser mencionadas aparte. El listado de las sustancias que deben declararse lo dejo a continuación. Mi recomendación es que la evitéis:
Imagen: Organicus

Imagen: Organicus. Nota: tened en cuenta que fragancias como el citral, geraniol o limonene pueden proceder de extractos naturales, incluso ecológicos si queréis, y aún así pueden dar alergias. Lo digo porque a veces no tenemos en cuenta que natural no es sinónimo de inocuo.

Esta lista de fragancias fue establecida en 1999, pero actualmente los estudios científicos apuntan a que hay otros ingredientes que se podrían sumar a ella, puesto que también han demostrado ser alérgenos en humanos. En este caso, el número de sustancias ascendería de 26 a 82 – sin contar sustancias que ya se ha comprobado que son dañinas en estudios animales u otras que al oxidarse o procesarse en el organismo pueden dar lugar a otras potencialmente perjudiciales. Si os interesa podéis consultar la lista aquí (Tabla 13.1). Entre estos nuevos alérgenos cabe mencionar al hydroxyisohexyl  3-cyclohexene carboxaldehyde ya que ha demostrado ser un potente alérgeno (¡evitarlo!).
¿Qué puede pasar si nos exponemos a estas fragancias? Como siempre cada persona es un mundo, pero en general si personas sensibles a estas sustancias entran en contacto con ellas pueden sufrir reacciones de tipo alérgico, en especial eczemas. De hecho, se calcula que el 16% de los pacientes con eczemas en Europa están sensibilizados a los ingredientes de las fragancias. Otras reacciones incluyen fotosensibilidad o urticarias.
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Imagen: Organicus

Entonces, la pregunta del millón: ¿si se sabe que causan reacciones alérgicas porqué se siguen utilizando?? Buena pregunta, pero la respuesta me temo que la tendrían que dar las agencias gubernamentales reguladoras o la Industria cosmética (también la alimentaria, la de juguetes…). Normalmente, el principal argumento que esgrimen es que si estas sustancias se encuentran por debajo de ciertas cantidades (0,01% según algunos estudios científicos) no son dañinas para la mayoría de la población; pero lo cierto es que como en toda estadística siempre hay un grupo de personas a las que estas mínimas cantidades sí les afectan, porque están sensibilizadas a ellas. De hecho, el mismo Comité Científico sobre Seguridad del Consumidor (Scientific Committee on Consumer Safety) así lo reconoce. Además, hay que tener en cuenta que las reacciones alérgicas a veces no aparecen por un primer contacto con un alérgeno si no por la exposición continua a este, aún y ser a dosis bajas. ¿O a caso no conocemos tod@s a alguien que de pequeño no tenía alergias y con el paso de los años las desarrolla?
¿Cuál es la solución? En el mercado ya existen productos cosméticos para la piel y el cabello sin fragancias que podemos utilizar, lo que pasa es que muchas veces los rechazamos porque no “huelen a nada” o “huelen raro”. Pensad que al final, si existen productos en el mercado llenos de fragancias es porque nosotr@s los compramos. En el caso de los desodorantes, entiendo que es más difícil rechazar las fragancias, pero debemos concienciarnos de que no se trata de hacer mal olor y volver a la época Medieval, si no de neutralizar el mal olor, y para ello no es necesario oler a “rosas”. En cuanto a las colonias/perfumes si no podéis prescindir de ellas intentad ponerlas en la ropa en vez de sobre la piel, y sobretodo nunca antes/después de haber tomado el sol.

 

Referencias